Proyecto autoiniciado·2023
La Verbena
Proyecto autoiniciado de naming, identidad y packaging para una línea de refrescos castizos. La zarzuela de La Verbena de la Paloma trasladada a una óptica «Neo-Cañí»: tres personajes, mantones de Manila y la promesa del aperitivo de barrio.
La Verbena nace como proyecto autoiniciado: una marca ficticia de refrescos en lata pensada para reinterpretar el costumbrismo madrileño desde un código contemporáneo.
El punto de partida fue la zarzuela de La Verbena de la Paloma —el imaginario del Madrid castizo de finales del XIX, con sus mantones, sus claveles, sus corralas de barrio—. La pregunta que me hice era cómo sería una marca de bebidas que viniera de ese acervo pero hablase con un público joven, sin pasar por el cliché del Spain is different ni por el filtro nostálgico de la postal turística.
El objetivo era armar una identidad Neo-Cañí: castiza pero sin disculparse, vibrante pero con oficio. Diseñé desde cero el naming, el logotipo, las ilustraciones de cada sabor y la dirección de arte fotográfica del producto en contexto.
Tres personajes habitan el costumbrismo madrileño desde una óptica abiertamente contemporánea.
Cada sabor del catálogo tiene su retrato: Doña Carmen (naranja), Doña Margarita (lima) y Don Manolito (cereza). Aparecen dentro de óvalos con marco dorado, a la manera de las antiguas tarjetas postales y cromolitografías de bar. La cita es deliberada y se rompe en seguida: el flash directo, el halftone evidente y los colores pop saturados desplazan los retratos a otro registro —el del cartel de concierto, el de la pegatina punk, el de la fanzine de barrio—.
Fig. 01 El mantón de Manila como elemento gráfico central. Su composición floral simétrica se descompone luego en pegatinas, orlas y ornamentos que decoran el sistema entero.
Los retratos no flotan en blanco. El fondo de cada lata es una textura de granito madrileño moteado, evocación literal del suelo de las tabernas, los portales y las losas de las plazas del barrio. Sobre esa base entran las orlas florales, las pegatinas tipo burst con el sabor, las estrellas, los marcos dorados.
Fig. 02 Símbolo reducido. La flor central del mantón se aísla como sello para usos pequeños: chapa, cuello de lata, redondela editorial.
Madrid en lata
Concepto · La Verbena
El catálogo gira en torno a tres SKUs, cada uno con su personaje y su par cromático propio. La marca paragua —«La Verbena»— funciona como denominador común en blanco condensado, siempre en la parte inferior de la lata sobre el fondo de color de la variedad.
Fig. 03 Despliegue de etiqueta. Frente y reverso de Doña Carmen (sabor naranja). El sistema de paneles —retrato, ficha técnica, marca y QR— se mantiene constante en las tres referencias; sólo cambian la paleta y la ilustración del personaje.
La paleta combina cuatro tintas saturadas. El rosa fucsia (#F050A0) es el color de marca y aparece como acento en las tres referencias. Los otros tres responden a cada personaje: verde mantón para Doña Margarita, azul cobalto para Doña Carmen y granate para Don Manolito.
La Verbena
Cada referencia se fotografía en su contexto cromático: la lata sobre la fruta de su sabor, sobre el azulejo de su color. La frutalidad se evidencia, pero el azulejo introduce el código castizo desde la primera mirada.
Fig. 04 Las tres referencias en su contexto cromático. La lata se fotografía sobre la fruta de su sabor, en una retícula de azulejos del color de su personaje.
La identidad sale del envase y entra en el espacio público de Madrid: cartelería, fotografía editorial y dirección de arte en bares con azulejería tradicional.
Fig. 05 Cartel-pieza editorial. La palabra MADRID se construye con los mismos recursos del packaging: orlas florales, marcos dorados y composición simétrica de tarjeta postal antigua.
El estilo fotográfico es deliberado: flash directo, grano alto, encuadres frontales. La cámara compacta, no la editorial pulida. Es la estética de la noche del barrio, del bar antes del concierto, de la fanzine. Los modelos llevan mantón, gafas vintage, clavel; los escenarios son tabernas reales con azulejería cerámica original.
Fig. 06 Doña Margarita en uso. Pañuelo, mantón, gafas blancas vintage y clavel: el código castizo queda explícito, pero el flash directo y el encuadre lo mueven al territorio del cartel de concierto.
Fig. 07 Producto a primer plano. La mano y el mantón establecen contexto sin necesidad de bodegón —la marca está hecha para mostrarse, no para reposar—.
Fig. 08 Punto de venta. La marca buscaba precisamente este lugar: la barra del bar de toda la vida, integrada en la botellería sin parecer ajena.