Caso de estudio·2024
Casa del Maestro
Identidad visual y diseño expositivo para el museo dedicado a Antonio Álvarez en Ceadea, Zamora. Un sistema basado en collage que sumerge al visitante en la estética escolar de los años 40 y 50.
Desarrollar la identidad visual y la gráfica expositiva para un museo concebido como tributo a las escuelas rurales y al legado de Antonio Álvarez, creador de la histórica Enciclopedia Álvarez.
Antonio Álvarez Pérez (1916–2003) fue maestro zamorano y autor de la Enciclopedia Álvarez, manual escolar que vertebró la educación primaria española entre los años 50 y los 70 con más de 60 millones de ejemplares vendidos. La Casa del Maestro abre en su pueblo natal, Ceadea, como museo monográfico dedicado a su figura y, al mismo tiempo, como homenaje a la escuela rural que él representó.
Como responsable integral del diseño, mi objetivo fue sumergir al visitante en la estética escolar de los años 40 y 50 sin caer en la nostalgia decorativa. La identidad debía ser operativa —papelería, señalética, merchandising— y a la vez narrativa —paneles expositivos, cartelas, folletos— sin que ambos territorios se contradijeran.
Construí un sistema visual basado en el collage, restaurando y articulando fotografías antiguas, objetos de época e ilustraciones originales.
El recurso del collage no es decorativo: es metodológico. Permite mezclar materiales de naturalezas distintas —retratos de archivo, portadas de los libros del propio Álvarez, ilustraciones de la época, fotografías del aula— en composiciones que respiran como las propias paredes de la escuela rural: pegadas, aprovechadas, llenas de capas. Cada panel del museo se construye desde esa misma lógica, lo que da continuidad entre la pared del aula y la pared del museo.
Fig. 01 El maestro entre sus alumnos. La fotografía de archivo se restaura y se articula gráficamente —el rectángulo turquesa identifica al protagonista del museo— para que el documento histórico funcione como pieza editorial sin perder su condición de testimonio.
La paleta cromática toma su cuerpo del naranja vintage característico de las cubiertas escolares de la posguerra, contrastado con un amarillo de tiza, un turquesa de pizarra y un crema de papel envejecido. La tipografía cursiva de las cabeceras está inspirada en la caligrafía de iniciación escolar: lo primero que se aprendía a escribir en la escuela rural.
Fig. 02 Pieza-síntesis del lenguaje del museo. Cuaderno de escritura, ilustración central con monograma, fotografías históricas de clase, portadas de los libros de Álvarez, recortes de iconografía clásica: todo el material del museo cabe en una misma página y conserva su procedencia.
La pared del aula y la pared del museo
Concepto · Casa del Maestro
La identidad gira en torno a un isotipo —el perfil de un alumno dibujado en línea blanca sobre cuadrado naranja— que funciona como sello del museo. El lockup principal acompaña ese isotipo con la cabecera Casa del Maestro en cursiva manuscrita y el descriptor Museo Antonio Álvarez en sans-serif. Los dos registros tipográficos conviven todo el sistema.
Fig. 03 Lockup principal. La cursiva remite a la caligrafía escolar; la sans-serif aporta la legibilidad institucional necesaria para señalética y papelería oficial.
Fig. 04 Variantes cromáticas. El sistema mantiene la legibilidad sobre cualquier fondo del propio universo de marca: claro, naranja institucional, oscuro de cartela y turquesa de pizarra.
Casa del Maestro
La paleta de cuatro tintas tiene un origen documental: cada color responde a un material concreto del aula —la cubierta del libro, la tiza, la pizarra húmeda, el papel envejecido—. No es una paleta «escogida» en abstracto; es una paleta inventariada.
Fig. 05 El edificio del museo y su paleta. La identidad nace en diálogo con la arquitectura: piedra dorada de la sede + las tres formas geométricas básicas de la cartilla escolar.
Fig. 06 Paleta inventariada. Cada tinta corresponde a un material físico del museo, no a una elección estética abstracta: el naranja del libro, el amarillo del cuaderno, el turquesa de la pizarra, el crema del papel.
El sistema se declina en paneles informativos de gran formato, cartelería urbana, señalética arquitectónica, papelería del museo y merchandising. La misma gramática gráfica recorre la sede física y la calle.
Fig. 07 Pieza emblema del sistema. La ilustración vintage del alumno se compone con el monograma «CM» y las tres formas geométricas básicas. La misma plantilla se replica con distintos personajes y se reconoce siempre como hija del mismo museo.
Fig. 08 Paneles expositivos del museo. Dos láminas de la misma familia: «La escuela rural» y «La escuela como espacio social». Cada una mantiene la misma sintaxis —cabecera cursiva, columnas de texto, alternancia de archivo restaurado e ilustración— y se reconocen como hijas del mismo sistema editorial.
Fig. 09 Sala del museo en uso. El panel impreso se monta sobre la pared, y las peanas y vitrinas adoptan el código cromático del sistema —naranja para el plinto principal, blanco para las vitrinas— manteniendo la coherencia entre lo informativo y lo expositivo.
Fig. 10 Aula reconstruida. Pizarra original, mesa del maestro con sus enseres, pupitres recuperados y mural fotográfico al fondo: el museo no cuenta la escuela rural, la habita. La gráfica acompaña sin imponerse.
Fig. 11 Rótulo de entrada. La cursiva manuscrita en cristal sobre marco de acero corten dialoga con la piedra del edificio y abre el museo con el mismo gesto con que un cuaderno escolar abre su primera página.
Fig. 12 Caballete direccional. La niña ilustrada señala el museo. La pieza, además de informar, anuncia el tono del lugar al que conduce: alegre, escolar, doméstico.
Fig. 13 Banderolas urbanas. Las dos versiones —niño y niña— alternan en las farolas del pueblo, alejando el riesgo de monotonía y reforzando que el museo es de y para la infancia escolar.
Fig. 14 Lona de bienvenida. Pieza de gran formato para la entrada del recinto, con la dirección postal completa: el museo se identifica como entidad localizable, no como atracción genérica.
Fig. 15 Entradas del museo. Cada visita lleva un personaje distinto en su entrada —pequeño coleccionable accidental que prolonga la experiencia más allá de la visita.
Fig. 16 Folleto del visitante. La portada repite el sistema visual; el reverso aloja texto biográfico, mapa de localización y la barra obligatoria de logos institucionales sin estridencias.
Fig. 17 Línea de tazas. La rotación de personajes que ya estructura las entradas se traslada al merchandising: cada taza es una variante de la misma familia.
Fig. 18 Tote bag del museo. Aplicación textil del emblema. La inversión cromática entre las dos versiones permite ofrecer pareja sin repetición.